El periodismo se muere

Leo desde hace ya algunos meses, coincidiendo con el masivo despido de periodistas en los medios de comunicación españoles, que el periodismo ni ha muerto ni va a morir. La afirmación suele provenir de periodistas asentados en sus medios o ya retirados de la profesión o de románticos con una peligrosa ingenuidad. Con independencia de quién lo sostiene creo honestamente que están muy equivocados.

El periodismo se extingue, se muere con idéntica velocidad a la que miles de periodistas están siendo empujados fuera de sus redacciones. Que nadie se llame a engaño ni engañe a nadie. Si no hay periodistas no hay periodismo y si hay pocos periodistas habrá poco (o nada) de periodismo, porque el periodismo es tal cuando hay variedad, disparidad, diferencia y competencia entre profesionales y medios de comunicación. Siempre será mejor una rueda de prensa con 14 medios, que una con tres. Y a eso, por desgracia, ya hemos llegado.

Muchos políticos, principalmente los que están en el poder, sonríen en privado ante la profundísima crisis que padece la prensa escrita y las televisiones y radios. Cada vez quedan menos profesionales que les pueden hacer la pregunta incómoda o que rebuscan entre los contratos de las administraciones en busca de un documento sin firma u otro traspapelado.

El periodismo no se está transformando, se muere. Y ha comenzado a morirse en las provincias. En León, Valladolid, Alicante, Murcia y Badajoz, de donde todos los meses cientos de periodistas son despedidos. Va quedando un panorama triste, desolado, pobre y lineal. Emisoras de radios sin programaciones locales, canales de televisión cerrados, periódicos sin cuadernillos locales o con pocas páginas, insuficientes desde luego para hacer periodismo de calidad.

El periodismo, por mucho que algunos crean, no se hace solo en Madrid, no. Los grandes escándalos de corrupción política se cometen en las administraciones provinciales y en los ayuntamientos. Y son periodistas ‘de provincia’, sí de provincia, los que se la juegan a diario, cara a cara, rueda de prensa tras rueda de prensa, con esos mismos políticos.

Estamos abocados a un nuevo (en realidad es antiguo) centralismo de la información. Sólo es noticia lo que se publica en Madrid y lo que publican medios de comunicación escritos en la capital de España, con su visión, siempre e inevitablemente, centralista.

Ellos, como el Príncipe Próspero, se creen ajenos al peligro, resguardados (encerrados) en su castillo, pero como en el relato de Poe al final la corrupción, las tinieblas y la muerte roja lo dominarán todo.

Anuncios

Acerca de Joaquín Núñez

Periodista.
Esta entrada fue publicada en crisis, journalism, periodismo y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s