Mi padre, yo y el periodismo

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En aquella época mi padre compraba el periódico todos los domingos y yo solía acompañarlo después de hacer los deberes de clase. Todavía escucho su voz apremiándome desde la puerta para que me diera prisa y mi vocecita infantil, voy papá, contestando desde el fondo de la casa. Cuando llegábamos al primer cruce me tendía la mano y los dos atravesábamos la calle, cogidos, uno junto al otro, inseparables. Luego me la soltaba y así caminábamos hasta el quiosco de prensa charlando normalmente del colegio y de los compañeros, porque a mi padre siempre le interesó mucho conocer esas cosas. De camino de vuelta a casa él se sumergía en la lectura del diario sin levantar la vista, mientras yo caminaba a su lado, con mi Don Mickey. No nos hablábamos, ni nos mirábamos, y creo que nunca comentamos nada, pero al llegar de nuevo al cruce él siempre dejaba por un momento el periódico y me volvía a coger de la mano para cruzar la calle.

No sé por qué mi padre, entre los cuatro hermanos, me eligió a mí para esos paseos dominicales, pero lo cierto es que en esa época nació mi vocación periodística y quizás ahí también forjara mi afición a la lectura y el respeto hacia las opiniones y los puntos de vista diferentes, porque mi padre durante esos años saltaba con una pasmosa facilidad de periódico en periódico. Al principio fue el Ya, luego Diario 16 y más tarde llegó la lectura de El País y ABC, y finamente Información y La Verdad.

De vez en cuando vuelvo a esa calle y me quedo parado en el cruce, recordando, y siempre que paso con mis hijos les cuento la historia del Don Mickey, y de los periódicos y del quiosco de prensa que ya no está y que tantas veces fue el final de un hermoso viaje. Lo que no les cuento es que años más tarde, cuando yo ya era un chico mayor que acababa la universidad, volví un día a acompañar a mi padre a comprar el periódico, y que cuando llegamos al cruce él me volvió a tender la mano para cruzar la calle, y que me sentí por un instante avergonzado. Hasta que me di cuenta de que no lo había hecho para protegerme a mí, sino para apoyarse él y para atenuar su inseguridad y su creciente miedo de anciano.

(A mi padre)

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Acerca de Joaquín Núñez

Periodista.
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Una respuesta a Mi padre, yo y el periodismo

  1. José Vicente dijo:

    ¡Cuánta ternura! Yo también acompañaba a mi padre a por el periódico, cuando no me enviaba él a mí al kiosko a por él, y a nuestro regreso nos acomodábamos juntos en el salón, cada uno a lo suyo: él, El País; yo, “El pequeño país”. Como tú, también creo que fue en ese momento cuando se empezó a despertar en mí el interés por el periodismo y, como no, el amor por la lectura. Me encantaba ese momento, es rato de íntima tranquilidad, que solo compartía conmigo.

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